Vivencias que dejan huellas

Cada día se forja una historia en nuestras vidas con diferentes situaciones que nos van sucediendo, sin embargo sólo algunas van dejando huellas en nuestra memoria.

¿ Será posible ?


Será posible querer estar y no poder, pues diferentes mundos e historias me separan de aquello que anhelo nuevamente contemplar?
Será posible que a cada momento me sienta partícipe de ti y tú aún permanezcas en mi, tan intensamente como cuando te conocí?
Puede ser posible que con cada brisa, cada destello de luz derramada, con cada risa brindada, con el silencio, en cada gesto, en mi memoria haz de estar?
Puede ser posible que aún, cuando no lo requiera vuelves y nuevamente me haces volar más allá de lo que yo pueda imaginar?
Que entre el murmullo y estruendo de esta ciudad, me puedo fijar en tu silencio y con la quietud de tus brazos me puedo calmar?
Es posible que tan sólo con cegar la vista con tu mirada me puedo encontrar y otra vez me vuelvo a enamorar?
Será posible que con sólo el recuerdo de lo que viví y la ilusión de volverlo a revivir me sienta en completa libertad?
Será posible que en mis sueños voluntarios e involuntarios presentas estás, en cada momento evoco algo de ti y vuelo a sonreír?
Será posible que en tu frío y tu calor pueda sentir amor, una emoción genuina que calmó mi temor?
Puede ser posible que en este caminar presuroso, me detenga y haciendo una pausa traspase lo que siento hoy?
Será posible que agites mi palpitar sólo con saber que junto a ti me voy a reencontrar?
Que detengas el tiempo, y entre tus manos llenes mi vida de una arcoíris de color?
Será posible pensar, que sigo pensando en ti, con mayor intensidad que cuando por primera vez te vi?
Puede ser posible que tu cielo sea el mío, porque así lo dispusiste, sin egoísmo lo quisiste compartir, no sólo una vez, sino que en más de una ocasión, y hoy, cuando lo vuelvo a mirar, frente a ti me puedo hallar?
Puede realmente ser posible?
Yo creo que si, porque junto a ti, todo es posible para mí

Un Mundo Diferente


De un día a otro, ante un mundo diferente me encontré, con temor por todo lo que podía suceder y yo, sin poder actuar de una forma ideal. Todo nuevo, distinto y lleno de voces silenciosas que no era capaz de oír. Un mundo diferente del que algunas nociones tenía de su existencia, pero hoy inserta en él, trato de entender con cautela y recelo cada vivir.
Con distancia fui observando cada movimiento y junto a ellos tus deseos, los que de una u otra forma se iban haciendo presentes, con violencia y en calma, entre risas y llantos, con cada manera de actuar te mostrabas ante mí. Sin embargo sentí miedo al verte así y por minutos creí no poder lograrlo, pero callé aquellos pensamientos e intente sacarte de ahí. Costó, pues tus fuerzas eran mayores que las mías, pues tus intentos sobrepasaban los míos, aún así logramos nuestras manos entrelazar, y a tu lado pude caminar, dejándome lentamente entrar en tu mundo, aquel mundo diferente. Trato de una u otra forma encontrarme con tus ojos y así poder fijarme en tu mirada, pero tu indolente indiferencia no me dejaba avanzar más allá de esos ojos melosos y ocultos a los demás. No te importa el que dirán ante tu forma de avanzar, y entre medio de la gente te paseas intentando capturar lo que anhelas, te observo, manteniendo la distancia, pausadamente sin que lo puedas notar, sin embargo en un punto sigiloso nos hallamos y al mirarnos, nuestros ojos congelados quedaron, nos hablamos entre risas y palabras de verdad, intentaste besarme, y sin oponer resistencia me deslice entre tus brazos tiernos y cálidos, sin temor, sólo refugio y protección encontré en aquel instante en que descubrí tu amor.
Aunque te busque constantemente y a veces, no te pueda hallar, se que llegará el momento en que nuestras miradas otra ves se encontrarán, y mientras eso suceda, continúo aferrada a ti, una sombra de la que no puedes huir, continúo necesitando con fervor poder escuchar tu voz interior, aquella que pide a gritos expresar más allá de lo que nuestros oídos pueden escuchar, y te espero, pacientemente me detengo esperando a que vuelvas, a que fijes tu mirada en mí, y continuemos este trecho que comenzamos juntos, tu y yo. Y así, en tu silencio, en tu hablar, en la explosión de emociones que haz de manifestar, en tu mirar distinto, en tu mundo ideal, soy feliz, porque me haz dejado participar en un mundo diferente, del que ahora no quiero escapar.

¿Que es el amor?


Muchas veces me pregunto que es realmente el amor, cual es el real sentido de esta palabra, que al parecer es capaz de provocar muchas sensaciones a la vez, sean positivas o negativas, pero inunda el alma con un torbellino de emociones. Una cosa tengo clara, el amor es un sentimiento, ¿pero sólo eso?, o ¿va más allá de lo que por un instante somos capaces de describir? Sueños, ilusiones son transformados cuando nos vemos inmersos en este fluir de bellos colores, en este andar sobre nubes y percibir mariposas revoloteando ante ti. Volamos más allá de la realidad y al momento de poner los pies sobre la tierra, continuamos en esta quimera, que no hace más que llenarnos de felicidad. Quisieras que por unos instantes el tiempo se detuviera y poder capturar todo lo que estas viviendo, guardar esas imágenes para que no acabaran jamás. Pero el sentir amor es más que un simple sentimiento, más que una emoción que con el tiempo puede que se diluya, el amar a otro es una decisión que se toma, aceptando el riesgo de lo que podría venir y que tal vez no sea de nuestro agrado, que tal vez no sea de los momentos que quisieras guardar, sino que de aquellos que no desearías haber vivido jamás. Amar a otro, es decidir estar con esa persona en cada momento, sean buenos o malos. Así es el amor de Dios, incondicional, en cada momento de nuestras vidas esta ahí, con cada uno de nosotros, no por una emoción pasajera, sino que el decidió amarnos, aunque le fallemos una y otra vez, aunque lo ignoremos y decidamos continuar nuestro propio camino, aún así él sigue ahí esperándonos, con los brazos abiertos, olvidando todo error y continuando un proseguir junto a nosotros. Un amor que no miro nuestra condición, sino que fue capaz de enviar a su único hijo sólo por ti y por mí. ¿Serías tú capaz de hacer semejante acto, sabiendo que tal vez con el tiempo no te recordarían o sólo acudirían a ti en momentos de aflicción? Pero él lo hizo, porque su amor no tiene límites, simplemente porque decidió amarnos antes que tú lo hicieras.




“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. Jeremías 31: 3

Entre Recuerdos ...


Cierro los ojos y despierto ante fútiles recuerdos, sin embargo cuando me adentro en estos, estas tú, parado ahí, de la misma forma en que por última vez te vi. Intento acercarme y revivir por un instante tus labios, los que con ternura se deslizaban para entregar amor, pero me cuesta, siento miedo de lo que pueda suceder y retrocedo algunos pasos, sólo fijándome en tus ojos, los que lejanos, aún me muestran amor. Tus manos se cruzan con las mías, y lentamente se escurren, percibiendo la calidez y protección que siempre me entregaron y así, paralizado el tiempo, continúo frente a ti, aunque no lo notes, aunque no lo sientas, pero inmersa en esta fluidez de deseos, me inserto cada vez más en cada uno de los recuerdos, que aunque parecen muertos, han revivido el momento.
Siento que tus labios se movilizan, y despacio, van susurrando algo que me cuesta oír, algo que aún no puede entender, pero luego, este silencio escurridizo se vuelve latente, y con voz audible escucho lo que sientes hoy. Trato de hablarte sobre este amor, pero no me escuchas, grito, y sólo hago eco en esta inmensa habitación, que aunque parezca llena de colores, en blanco y negro hemos de estar, tú y yo, uno frente al otro, distinguiendo sólo la respiración de corazones que laten con mayor intensidad. Me miras con dulzura y con ternura nos volvemos a separar, traspasando lo que alguna vez fue nuestro, un amor explícito sin cobardía, más hoy, llenos de pavor dejamos atrás lo que está en la memoria y tomando distintos rumbos, avanzamos anulando este recuerdo.

Cuento de Hadas


Desde pequeñas solemos soñar con un príncipe azul, valiente y que sea capaz de rescatar a su princesa, soportando toda adversidad, pasando todo obstáculo, destruyendo al dragón si es necesario para poder estar con su bella. Desde pequeñas solemos jugar a ser la bella doncella, esperando ser salvada. Desde que somos niñas nuestra imaginación vuela tan alto, que no medimos la inmensidad de aquellos sueños, y no pensamos que éstos, remotamente se harán realidad. Son ilusiones que se van diluyendo a medida que vamos creciendo y nos damos cuenta que aún no aparece ese príncipe que se atreva a correr por nosotras. A medida que pasa el tiempo vemos como nuestros sueños son destruidos por aquellos quienes dicen ser príncipes, quedando sepultados sin intención de revivir. A medida que el reloj da vueltas nos damos cuenta que no existe alguien que se la juegue por ti, que sea capaz de amarte y cuidarte. Sólo en los cuentos de hadas vemos triunfar a los grandes caballeros, sólo en los cuentos de hadas vemos a esos corazones valientes ir en contra de todo, para estar únicamente con su hermosa princesa, sólo en los cuentos de hadas vemos, que aunque la princesa arranque, él va a su encuentro, solamente en los cuentos de hadas, los que desde pequeñas nos contaban, vemos como el príncipe azul se la juega por despertarla, aunque ella este dormida. Será posible que en la realidad existan esos caballeros, osados y jugados, sin temor a lo que vendrá, sin miedo al que dirán? Será posible que exista aquel príncipe azul, valiente y capaz de reconocer cuando cometa un error, sin esconder la cabeza? Será posible encontrar a alguien que ame sin condiciones, en lo favorable y en lo adverso? Volamos entre quimeras, sin embargo, al momento de caer, recordamos que nada de eso es real.
Y ante todo esto, en medio de este cuento de hadas, dejo que el tiempo pase, intentando creer que llegará aquel príncipe azul, con el que tanto soñé.

Inmenso amor ...



El tiempo se detuvo y apareciste junto a mí, cuando menos te sentía me mostraste que aún a mi lado permanecías, y en el silencio a mi oído susurraste, que conmigo has estado, que de mi no te olvidaste. Sin dar un paso, y entre nubes me mostrabas tu amor, inmensa majestuosidad es de saber que tras el tumulto de algodones existía claridad, rayos del sol daban luminosidad a una oscuridad que amenazó con continuar, sin embargo, justo a tiempo apareció tu calor.
Sin palabras quedo al observar todo lo que hay, tanta belleza me deja sin aliento, queriendo continuar en este rincón del mundo al que me viniste a dejar. Y frente a todo esto, ante tal inmensidad agradezco tu bondad, agradezco el regalo que hoy me das.
En cada una de las estaciones pude estar, viviendo intensamente y con gozo el manantial de aguas que brotaban frente a mí, llenándome de vida, volviendo a sonreír, y así, atónita quedé cuando te vi, y entre lágrimas descubrí cuan grande es tu amor por mí, que aunque dudas opacaron mi sentir, nublando por momentos mi vivir, tu seguías siendo fiel.
Ya no existe temor, ya no hay oscuridad, sólo la confianza de saber que conmigo tu estas, ya no hay retroceso, sólo pasos por avanzar, tomada fuertemente de tu mano y juntos continuar.

Gracias Dios por todo tu amor…

Tornado ...


Oscuridad alucinante se asoma con tal ímpetu, que me cuesta respirar, pues es tu realidad la que me absorbe sin dejarme avanzar. Estúpidamente volví a tropezar con esto, con el silencio de lo que jamás pensé volver a vivir, sin embargo aquí me encuentro, en medio de la desolación que no hace más que dañar lo que destrozado está. Despierto una y mil veces para sentir, aunque sea en segundos, que nada de lo que está sucediendo es real, pero más presente se hace cuando se agolpan los rayos ante mí, sin mostrar sutileza sino que con violencia se dejan caer.
En medio de este tornado doy vueltas, intentando sostenerme con todas las fuerzas de esta desgracia arrasadora que amenaza con destruirlo todo, tal vez sea mejor, son sólo recuerdos que en nada aportan para mi bienestar, y el soltar todo lo que queda, calmará la situación.

Intento fijar mi mente en la nada, en lo que no duele, en lo que no daña, en aquello que sólo los niños son capaces de observar, y en ese punto me duermo, aquietando con delicadeza lo que soy, lo que hoy hay de mí.